La Mixteca Poblana y el Valle de Izúcar de Matamoros

Cuando se habla de mezcal, la conversación suele comenzar en Oaxaca. Sin embargo, México cuenta con once estados con Denominación de Origen, y cada uno expresa un paisaje, un clima y una tradición distintos. Puebla es uno de ellos, y dentro de su territorio existe una región que ha elaborado destilados de agave durante generaciones: la Mixteca Poblana.

El Valle de Izúcar de Matamoros es la puerta de entrada a esta región. Su clima cálido, la altitud cercana a los 1,200 metros y los suelos propios del valle crean condiciones ideales para el desarrollo del agave Angustifolia, conocido localmente como Espadilla. Aquí, el paisaje cambia respecto a otras zonas mezcaleras del país: la presencia de cultivos agrícolas, cañaverales y vegetación de clima tropical seco convive con los magueyes que crecen bajo un sol intenso que, como dice la gente de la región, no calienta: forja.

Un mezcal que habla de su tierra

En Matamores creemos que el origen no es un dato técnico; es el punto de partida de todo lo que sucede después.

Nuestro mezcal proviene de una sola comunidad: San Miguel Ayotla, Xochiltepec, donde el maestro mezcalero Guadalupe Romero Rojas transforma el agave en un destilado que conserva la identidad de su lugar de origen. Trabajar con una sola región y un solo tipo de agave permite mantener una expresión consistente del valle, sin mezclar materias primas provenientes de distintos lugares.

Por eso cada botella cuenta una historia específica: la de una tierra, una comunidad y un proceso artesanal que ha encontrado en la Mixteca Poblana su propia manera de entender el mezcal.

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Columna de destilación en mezcal artesanal